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EL PAISAJE SECRETO: POR QUÉ NO DEBES COMPARTIR PÚBLICAMENTE LA UBICACIÓN DE LOS LUGARES QUE FOTOGRAFÍAS.

ATENCIÓN: Este artículo es muy largo. Lo sé, da palo leer tanto texto en internet. Pero lo que comentamos aquí es un tema que nos parece muy importante y del que todos somos responsables. Solo con que uno de vosotros lo lea y cambie su forma de publicar, habrá valido la pena.

Recuerdo cuando empecé a tener inquietud por la fotografía de naturaleza y en especial la de paisaje. Cuando buscaba inspiración y me topaba con las impresionantes fotografías de los grandes maestros. José B. Ruiz, Javier Alonso Torre, Iñaki Relanzón o Manel Soria eran algunos de los fotógrafos cuyo trabajo admiraba (y por supuesto sigo admirando).

Cuando uno empieza no solamente es común sino también bueno fijarse en lo que hacen los demás, y es normal querer realizar las mismas fotografías. No es hasta más adelante que somos capaces de crear un estilo propio.

Por esta razón muchos hemos visitado los mismos entornos buscando fotografías similares a las que han captado nuestros fotógrafos de referencia. Y también por este motivo cuando uno oye o lee por primera vez que alguien no quiere compartir “su lugar secreto” puede llegar a pensar que es egoísta.

Lo primero que nos viene a la mente es que este fotógrafo tomó su imagen y no quiere que nadie más pueda repetirla, que es su tesoro, como si se considerara dueño y señor de ese pedazo de tierra.

Fotografías inspiradas en el trabajo de otros fotógrafos de naturaleza

Con el tiempo, la experiencia y la reflexión uno acaba por darse cuenta de que, en realidad, el egoísta es el que quiere, necesita, anhela que ese lugar sea compartido con todos para atraer visitantes a su blog o página de una red social. No es un “yo antes que los demás”, es un “la naturaleza antes que yo”.

Para dar énfasis a este mensaje me gustaría compartir contigo algunas de mis experiencias y reflexiones.

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Turismo masivo en el anterior del Antelope Canyon, EEUU

1. ESTO NO VA DE FOTOGRAFÍA, SINO DE NATURALEZA Y REDES SOCIALES

He iniciado este artículo con una clara relación con la fotografía, pero es mera coincidencia.

Soy fotógrafa de naturaleza de afición y profesión. A causa de ello me he topado muchas veces con este problema, pero el perjudicado aquí no es el fotógrafo ni nuestras fotografías, sino el entorno natural.

No importa si eres fotógrafo profesional o aficionado, influencer de Instagram o un usuario de Facebook al que le gusta publicar imágenes. La premisa es que cuanto más se conoce un lugar más gente lo visita y más se degrada el entorno. A ello contribuyen de un modo alarmante las redes sociales.

Vivimos en un momento en el que las personas, sean fotógrafas o no, sienten la necesidad de compartir. Puede ser para mostrar sus maravillosas imágenes, puede ser para mostrar cómo lo están pasando o incluso a veces para presumir o alardear de lo que están haciendo. Y esto no tiene porque ser malo por si solo (la privacidad es cosa de cada uno), pero debemos tener claro que todo esto tiene unas consecuencias.

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2. LOS LUGARES MASIFICADOS

La masificación es mala en la ciudad. Se traduce básicamente en contaminación, y algo similar sucede en la naturaleza.

Es lógico que nuestro primer pensamiento vaya hacia la basura. Cuanto mayor es el número de personas que visitan un lugar más basura podemos encontrar en el entorno. Esto es un problema mayormente de educación y respeto, aunque alguna vez un accidente o un descuido puede hacer que una lata, un papel o incluso un plástico quede en el lugar tras nuestra visita. Es decir, que aunque no sea nuestra intención podemos terminar por dejar algo detrás de nosotros.

botellas

Pero la basura no es el único problema. Nuestra presencia o incluso el ruido que emitimos puede alterar el comportamiento o el estado de la flora y la fauna silvestres.

Si todos conocemos la ubicación de un prado de lirios de nieve es posible que el prado quede devastado a los pocos días de florecer: flores pisadas para conseguir el mejor encuadre para nuestra foto profesional o selfie de influencer, pero también arrancadas para hacer ramilletes que luego adornarán las casas de decenas de turistas.

Cuando decidimos montar una comilona junto a una cascada o la orilla de un río, nuestro ruido ahuyenta la fauna que habita el lugar, y al lanzarnos al agua ponemos también en peligro la vida de insectos y anfibios, sobre todo si usamos crema solar o repelente de insectos no ecológicos.

Por último, la masificación de un lugar natural conlleva la construcción de pistas de tierra o asfaltadas y zonas de aparcamiento para facilitar el acceso en vehículo. Y esto, a su vez, suele conducir a la necesidad de regular la entrada de turistas (pago, horarios, número máximo de visitantes al día, etc.). Y antes o después, para prevenir accidentes y facilitar el acceso a todo el mundo a menudo se construyen pasarelas, barandillas, escaleras, etc., lo que acaba por desnaturalizar o humanizar el entorno natural. Aquí, la frase “morir de éxito” adquiere todo su significado.

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Promoción innecesaria e irrespetuosa con el medioambiente, anunciando un mapa de 50 pozas naturales poco conocidas como si fueran piscinas. Esta publicación es del verano pasado pero recientemente ha vuelto a publicarse y se ha hecho viral (verano de 2020). A consecuencia de ello muchos de estos entornos han tenido que ser cerrados al público por la masificación causada en las últimas semanas. Soy testigo directo de al menos 5 de estos casos

3. COMPARTIR CON LOS TUYOS VERSUS COMPARTIR CON EL MUNDO  

Uno puede pensar que compartir lugares en internet es un acto generoso que no hace daño, pero también puede pensar que lo verá poca gente o que suscitará poco interés. No obstante, una vez algo está en internet ya no puede detenerse. Solo un pequeño porcentaje de personas que ven tus publicaciones dejan likes y comentarios. Algunos lo comparten desde tu biografía, otros por su cuenta. La bola de nieve va creciendo valle abajo y ya no puede detenerse.

Si uno quiere compartir algo con los suyos lo mejor es contarlo en persona o cuando surja en una conversación, pero publicar algo en internet es irreparable.

Y hablo de internet porque es el gran problema aquí, aunque siendo sinceros la televisión es el otro gran tröll de la masificación. El problema de estos canales de difusión es que llegan a todo el mundo de forma fácil, rápida y barata.

Todos hemos oído la frase “quien algo quiere, algo le cuesta”. Si uno ve una imagen que le enamora y realmente quiere visitar ese lugar, con esfuerzo lo conseguirá. Blogs, guías de viaje y Google Maps pueden ser de gran ayuda en estos casos. Yo he encontrado la mayoría de las ubicaciones en mis viajes de este modo.

captura de google maps
Resiguiendo el curso del río en google maps para encontrar cascadas en Escocia

En comparación podríamos citar la información que incluye un libro o una revista de pago. Al requerir un desembolso de dinero y cierto esfuerzo, esa información solo la obtendrán las personas realmente interesadas en el tema. Por lo general, las personas amantes de la naturaleza son respetuosas con ella, ¿pero crees que el 100 % de las personas que visiten el lugar que has geolocalizado con un click en tu muro de Facebook son realmente amantes de la naturaleza y que demostrarán ese nivel de respeto? Desgraciadamente, no.

4. EL TURISMO ACRECIENTA LA RIQUEZA DE LOS PUEBLOS

Es normal pensar que el titular de este apartado es correcto, pero en realidad se trata de una falacia. Si bien es verdad que el turismo se alimenta del patrimonio cultural y natural, la llamada al turismo debe venir siempre acompañada de un plan para reducir el impacto sobre el entorno y sus gentes; por lo tanto, debe venir desde dentro.

Al promocionar la visita de lugares con nuestras fotografías en internet creamos una llamada al turismo sin dar tiempo a la comunidad o al responsable de la zona a preparar un plan de actuación. Como consecuencia, los ayuntamientos no son capaces de adoptar las medidas necesarias, muy a menudo imposibles, para asegurar la preservación del lugar y la biodiversidad o de adecuar las infraestructuras para gestionar adecuadamente los desechos que produce el turismo masivo.

Es lógico pensar que promover el turismo es bueno para las poblaciones cercanas al punto natural que estamos difundiendo, pero la falta de este plan de medidas causa más problemas que ventajas. De un día para otro los aparcamientos se quedan pequeños, los pueblos tranquilos se llenan de ruidosos foráneos y el ambiente del lugar va cambiando hasta límites insospechados.

Un buen ejemplo de ello lo encontramos en el documental La ruta de los gringos, donde se analizan casos concretos de cómo el turismo terminó por destruir entornos naturales en Bolivia y Tailandia. Si no lo habéis visto os lo recomiendo. Aquí os la dejamos:

Sin ir más lejos os propondré tres ejemplos más cercanos, concretamente en Cataluña, de lugares que sufrieron una abrupta masificación prácticamente de un día para otro. Hace años que decidí dejar de visitar estos lugares por la lástima que me invade al ver el cambio que han sufrido:

  • El Congost de Mont-Rebei: Cuando visité este lugar por primera vez encontrabas un máximo de tres coches en el pequeño aparcamiento situado al inicio del sendero. A día de hoy se han construido más de cinco aparcamientos adicionales y, aun así, cada día hay varios kilómetros de coches aparcados de cualquier manera en la carretera. Esto se traduce en un exceso de gente caminando en ambos sentidos por un camino estrecho junto a un acantilado. Se acabó disfrutar del paisaje. Y huelga decir que toda esa gente tiene necesidades fisiológicas y que una gran mayoría “se olvida” de llevarse el pañuelo de papel de turno, con lo que os podéis imaginar el resultado.
    Este cambio sucedió a raíz de un seguido de publicaciones y reportajes del lugar, sobre todo en televisión.

  • El Torrent de la Cabana: Allá sobre el 2006 trabajé como guía ecuestre cerca de este lugar. En mi día de fiesta me gustaba visitarlo, darme un chapuzón y descansar disfrutando del entorno. Siempre era capaz de encontrar una de las pozas para mi sola, pues muy poca gente frecuentaba el lugar.
    Esta ruta es famosa por ser un recorrido a través del cual se pueden visitar siete piscinas naturales, cada una con su cascada. La belleza del lugar, el boca a boca e internet hicieron que poco a poco más y más gente lo visitara. Con el tiempo se llegó a sobreexplotar tanto que hoy en día se han construido aparcamientos de pago y hay limitación de aforo. Ahora es difícil encontrar un centímetro sin ocupar. Familias con niños correteando y gritando pertrechadas con neveras portátiles llenas de comida y refrescos, crema solar, sombrillas, etc. En la última poza incluso se ha montado un chiringuito durante el verano.

  • La Foradada de Cantonigrós: En este caso os pongo un ejemplo más reciente. La semana pasada un familiar visitó este lugar. Hacía un tiempo que no iba por la zona, pero al quedar cerca de casa decidió acercarse. Su primera sorpresa fue encontrarse con un aparcamiento de pago. Una vez efectuado el desembolso de dinero el responsable del aparcamiento, un habitante del pueblo de Cantonigrós, le pidió amablemente que no etiquetara las fotografías que pudiera tomar en las redes sociales, pues los habitantes del lugar se están viendo desbordados por la avalancha de gente que atrae la cascada. Este lugar ya hace tiempo que es viral, por lo que para frenar su deterioro habría que adoptar medidas drásticas.

Un par de ejemplos más, esta vez en Galicia y Navarra:

  • El Nacedero del Urederra es un espacio natural de impresionante belleza, sobretodo por el bonito azul claro de sus aguas.
    En 2014 se vio tremendamente afectado por la sobresaturación de visitantes (el número de turistas se duplicó en los últimos cuatro años). Tal fue el impacto que incluso las aguas empezaron a perder su característico color azul. Por ello se decidió crear una legislación y limitar el acceso para proteger el entorno.

    Estas inesperadas aglomeraciones tuvieron un gran impacto en el núcleo de la localidad, donde los accesos y los aparcamientos se veían colapsados, pero también en la propia reserva natural. Respecto a esto, Medio Ambiente indicó que el elevado número de visitantes hacía peligrar la riqueza paisajística y los valores medioambientales del Nacedero hasta el punto de comprometer los valores que impulsaron su declaración como reserva natural.

  • El banco más bonito del mundo: en 2015 el fotógrafo gallego Dani Caxete ganó un prestigioso premio en un importante concurso de astrofotografía. Su imagen, titulada “El banco más bonito del mundo” se convirtió en una ola imparable que impactó contra la belleza del lugar que él mismo amaba tanto como para inmortalizarlo en su impresionante panorámica nocturna. Aunque no nos hemos visto en persona, conozco a Dani de haber compartido algunas conversaciones a través de internet y teléfono móvil. Además de un excelente astrofotógrafo es una bellísima persona, y carga ahora con el peso del cambio y la degradación de ese lugar que para él era tan especial.

    Desde entonces, la vida en Ortigueira ha cambiado mucho. En poco tiempo los turistas invadieron el lugar a centenares en busca del famoso banco. A día de hoy el ayuntamiento se ha visto obligado a construir aparcamientos y regular la entrada. Una vez allí los turistas hacen largas colas para lograr su propio selfie en el banco, vendiendo una idea irreal de lugar inhóspito. Incluso como curiosidad os diré que este banco terminó por protagonizar un anuncio de IKEA. Sin duda ha dejado de ser un lugar tranquilo desde el cual disfrutar del paisaje.

5. OJALÁ NO HUBIERA IDO AHÍ

Hace algo más de un año un usuario en Facebook compartió unas fotografías que me llamaron mucho la atención. En ellas aparecían unas formaciones rocosas muy llamativas y en seguida sentí curiosidad por aquel lugar. En la publicación y sin la más mínima mala intención, este usuario escribía el texto “Coves de Can Riera, Torrelles de Llobregat”. En los comentarios, otros usuarios de Facebook comentaban lo bonitas que eran sus fotos y preguntaban cómo acceder al lugar.

Con un fácil copia-pega consulté el texto “Coves de Can Riera” y google empezó a inundar mis retinas de espectaculares imágenes. Debía ir a ese lugar, parecía fantástico y quería fotografiarlo yo también.

Preparamos la excursión e incluso nos planteamos que, si nos gustaba la ruta, podíamos organizar allí una excursión fotográfica con nuestros alumnos. El camino de acceso a las cuevas era un río de gente, y al llegar a las primeras cavidades nos encontramos que teníamos que hacer cola para poder fotografiarlas sin gente. Incluso conocimos a un instagramer cuyo perro era influencer y le estaba haciendo fotos allí.

Algunas paredes de roca tenían pintadas muy poco artísticas y encontramos más de un envoltorio en el suelo. Había tanta gente caminando que levantaban el polvo, imposibilitando cambiar de objetivo. Nos fuimos con muy mal sabor de boca.

La sensación final fue: “Ojalá cuando vimos esa foto no hubiéramos sabido dónde estaba el lugar que retrataba. Ojalá no hubiéramos ido. Ojalá ese lugar hubiera pasado desapercibido para el gran público”. Obviamente descartamos totalmente la idea de montar una actividad ahí. No queríamos contribuir a la degradación que claramente está sufriendo este lugar. No queremos sentirnos culpables de algo así.

Cuando etiquetamos o geolocalizamos los lugares que fotografiamos somos culpables, en mayor o menor grado, de lo que pase a partir de entonces en ese entorno natural.

SPOILER: A los pocos días el Ayuntamiento de Torrelles de Llobregat cerró totalmente el acceso a las cuevas por el estado de degradación en el que se encontraban. Se han visto obligados a estudiar un plan de preservación del entorno. Un entorno de gran valor ecológico que cuenta con la presencia de especies vegetales en peligro de extinción, aparte de ser una zona de nidificación de aves.

Según fuentes oficiales del ayuntamiento la decisión se tomó tras la aparición de diversas publicaciones en las redes sociales animando a visitar las cuevas de Can Riera que provocaron un importante aumento de visitantes.

ejemplo
Diagrama del día a día de como se desarrolló el estado de difusión de las Coves de Can Riera desde la primera imagen geolocalizada hasta la prohibición de acceso por parte del Ayuntamiento. Haz clic para ampliar

6. ¿Y SI VIVO DE LA NATURALEZA?  

En mi caso y el de INDOMITUS nos encontramos claramente con un problema. Uno de nuestros pilares es el respeto por la naturaleza y es por ello que estuvimos pensando en cómo podíamos dejar de contribuir a la degradación del entorno o al menos reducir al máximo nuestro impacto.

Gran parte de nuestro trabajo consiste en organizar excursiones fotográficas por entornos naturales no masificados. El problema obvio aquí es que el mero hecho de la existencia de esta actividad lucrativa pone en riesgo la naturaleza de dichos entornos. Ni que decir tiene que anunciar a los cuatro vientos estas actividades (algo lógicamente necesario para tener clientes que se apunten a ellas) hace que más gente conozca los lugares supuestamente no masificados. En definitiva, podíamos contribuir a que estos entornos idílicos desaparecieran totalmente.

Hace algo más de un año tomamos una decisión que, si bien puede dificultarnos el trabajo a la hora de anunciar nuestras actividades y de conseguir clientes, nos hace sentir mejor con lo que hacemos. Decidimos no indicar en nuestro sitio web, en los anuncios y ni siquiera en el título de la actividad el nombre del lugar a visitar.

Obviamente ponemos una referencia geográfica, como el nombre de la comarca o el parque natural, pero nunca el nombre de la ruta, de la playa o la cascada, por poner algunos ejemplos. Si a alguien le llama la atención una actividad por las fotos y el texto que publicamos nos contacta para inscribirse.

phototrekkings

Está claro que esto era un riesgo alto para nuestro negocio, pero con el tiempo hemos visto que nuestros clientes comprenden nuestro proceder, y poco a poco van también adoptando ellos mismos este modo de cuidar el entorno. Menos del 10 % de los interesados nos pide información sobre el lugar, y cuando lo hacen es por el tema del transporte y el alojamiento.

Otra medida que hemos puesto en práctica es compartir estas inquietudes con nuestros alumnos y lectores. Durante las actividades que organizamos pedimos a los asistentes que mediten sobre lo que significa adoptar esta visión de la naturaleza a la hora de compartir las fotografías obtenidas durante la excursión. Y esto es precisamente lo que animamos a hacer a todos los que estéis leyendo este artículo.

No tiene el mismo impacto ambiental geolocalizar con exactitud una fotografía de una cascada, un bosque o una planta que poner una ubicación más genérica. En conclusión, en INDOMITUS pensamos que si has encontrado un entorno natural que te ha enamorado y quieres que la siguiente persona en encontrarlo lo viva del mismo modo, no geolocalices, no etiquetes, y en definitiva no publiques la ubicación exacta de ese lugar en internet.

¿Y tu, qué piensas de todo esto?

Esperamos que nuestras reflexiones te hayan resultado interesantes, y que aunque sea con un granito muy pequeño hayamos contribuido a un cambio de mentalidad en algunos de vosotros.

Podéis dejar vuestros comentarios si lo deseáis. Nos encantará seguir reflexionando sobre cómo reducir nuestro impacto sobre el entorno natural. 

Y si nos queréis ayudar a difundir la palabra, podéis compartir esta entrada con quien deseéis.

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4 respuestas

  1. M’ha semblat un necessari article de conscienciació ecològica i paisagistica tal com van les coses actualment. Aquest estiu he estat viatjant per Catalunya i Balears i m’he trobat amb tot el que anomenes a l’article: inmensos aparcaments de pagament on abans aparcaves 2 o 3 cotxes en un raconet, pistes asfaltades amb una romería de cotxes per on abans caminaves fent una excursió per una pista forestal i la conseqüent natura degradada amb escombreries, soroll i gentada que fa perdre tot l’encant del lloc a més de la fauna que podría haver existit abans. Vigilants d’aparcament que m’han demanat si us plau que no digui la ubicació, ni geoetiqueti el gorg, el barranc o la cala…on estem arribant!!! Fa molta pena pels que viuen allà! Que vindrà després posar-hi una mampara de matacrilat per mirar tots des d’un determinat lloc? Tapiar-ho? Arrasar-ho i fer una urbanització perquè ja no te encant? Fer només visita virtual? En serio m’ha fet molta pena la gent d’aquests indrets i m’han recordat la lletra de la cançó de’n Serrat:

    Pare
    digueu-me què
    li han fet al riu
    que ja no canta.
    Rellisca
    com un barb
    mort sota un pam
    d’escuma blanca.

    Pare
    que el riu ja no és el riu.
    Pare
    abans que torni l’estiu
    amagui tot el que és viu.

    Pare
    digueu-me què
    li han fet al bosc
    que no hi ha arbres.
    A l’hivern
    no tindrem foc
    ni a l’estiu lloc
    per aturar-se.

    Pare
    que el bosc ja no és el bosc.
    Pare
    abans de que no es faci fosc
    ompliu de vida el rebost.

    Sense llenya i sense peixos, pare,
    ens caldrà cremar la barca,
    llaurar el blat entre les enrunes, pare
    i tancar amb tres panys la casa
    i deia vostè…

    Pare
    si no hi ha pins
    no es fan pinyons
    ni cucs, ni ocells.

    Pare
    on no hi ha flors
    no es fan abelles,
    cera, ni mel.

    Pare
    que el camp ja no és el camp.
    Pare
    demà del cel plourà sang.
    El vent ho canta plorant.

    Pare
    ja són aquí…
    Monstres de carn
    amb cucs de ferro.

    Pare
    no, no tingeu por,
    i digueu que no,
    que jo us espero.

    Pare
    que estan matant la terra.
    Pare
    deixeu de plorar
    que ens han declarat la guerra.

    No se quina és la sol·lució però crec que podem posar el nostre granet de sorra evitant simplement la ubicació exacte. Com diu la Marta a qui li faci molta il·lusió anar-hi ja hi trobarà la manera.

  2. A mi m’ha agradat molt tot el text: tan el fons com la forma d’explicar-ho. Extens però és que la importància de la qüestió ho requeria; per a fer piulades ja hi ha altres medis. És un tema que fa temps que hi reflexiono i fins i tot havia pensat de fer un article, però com que estic d’acord amb el que dius, més aviat difondré aquest teu, si et sembla bé.
    Si estessim en temps “normals”, el que s’hauria de fer és una proposta al parlament per aprovar una normativa general que instés als ajuntaments a protegir aquesta mena de llocs per evitar aglomeracions que malmentin l’entorn.

  3. Tienes razón Marta. El gran problema del mundo en el que vivimos es que la mayoria de la gente no es respetuosa, ya no con la naturaleza sino con cualquier lugar, incluso una ciudad.

    Es algo que nunca he entendido. Que la gente llegue a un lugar y no lo deje como lo ha encontrado no entra en mi cabeza. Y la mayoria de veces esas mismas personas no repiten el lugar porque esta sucio. Si, lo ensuciaron ellos y ya nos les agrada, buscando otro para repetir la operación.

    Y la conclusión de lo que planteas me molesta pues al final pagamos justos (los respetuosos) por pecadores (los irrespetuosos).

    Siempre que veo una fotografía espectacular me gustaria conocer el punto exacto donde se ha tomado y desearia poder estar fisicamente en ese mismo lugar, no para presumir de la foto sino para disfrutar de ese paisaje que por muy buen fotografo que se sea nunca se podra reflejar en todo su esplendor (o aunque solo sea por la sensación espacial), acceder al lugar y visualizar “mi fotografia” marchandome sin dejar ninguna huella de mi paso por el mismo, salvo el dibujo de las suelas de mi calzado impreso sobre la arena o el polvo, si es el caso.

    Pero soy consciente de que somos pocos los que respetamos y valoramos, ya no dejar las cosas sin variación, sino dejarlas igual para los que vendran detras.

    1. Totalmente de acuerdo José María, me siento muy identificada con tu comentario.
      No deja de ser triste pero aunque actuemos bien acabamos pagando justos por pecadores. Falta mucho aprendizaje sobre respeto por la naturaleza y conservación, pero el problema básico es que no todo el mundo quiere aprender ni está dispuesto a escuchar.
      Un abrazo y gracias por leer y contribuir con tu comentario. Creo que de este tipo de temas habría que hablar mucho más y quien sabe, quizás saldría más de una idea interesante

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