Irán

¿Es seguro viajar a Irán?

Irán es uno de esos países que despierta sensaciones encontradas; unos lo defienden con pasión y otros lo defenestran con rabia, enarbolando la bandera de los derechos humanos. La realidad es que no es un país de negro y blanco, sino de grises sutiles.   

La respuesta rápida a sí Irán es un país seguro es un contundente sí. Pero como mucha gente considera que los países de religión musulmana son peligrosos per se, voy a razonar ese sí.

En primer lugar quiero desmontar la creencia generalizada de que todos los musulmanes son fanáticos terroristas. Resulta muy fácil meter a todos en el mismo saco, pero además de fácil es un grave error que nunca responde a la realidad. Incluso he oído decir que en Irán abundan los terroristas talibanes y de DAESH (Estado Islámico) y que las mujeres están obligadas a llevar burka por la calle. Lo único que demuestran tales afirmaciones es un absoluto desconocimiento del país.

Otro error muy común es identificar Irán con los ayatolás y negarse a visitar el país como protesta contra su fanatismo religioso y su ideología terrorista. En Irán una cosa es el régimen fundamentalista que controla el país desde la Revolución Islámica de 1979 y otra cosa muy distinta es el pueblo, que en su mayoría vive en un plano opuesto al régimen teocrático y anhela un gobierno democrático y la integridad y el respeto a los derechos humanos que defendía Mohammad Mosaddeq. Por todas partes se ven demostraciones de rebeldía y protesta contra la opresión de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.

La impresión que uno se lleva de Irán, casi sin excepciones, es la de un país de gente amable y extraordinariamente hospitalaria. Esta tradición, que se remonta a tiempos inmemoriales, se basa en el taarof, una palabra persa que define el comportamiento social, el respeto y el honor. También se podría definir como el arte de la excesiva amabilidad.

Sin duda, lo más peligroso de Irán es el tráfico, pues las normas de circulación son muy laxas y casi todo el mundo hace lo que quiere. Por este motivo no es un país recomendable para viajar en bicicleta. Los semáforos no se respetan, no pasa nada si circulas contradirección o si cambias de sentido en medio de la calle, ni tampoco si rebasas ampliamente el límite de velocidad. Los pasos de cebra están para hacer bonito: indican por dónde hay que cruzar, pero los peatones no tienen prioridad sobre los automóviles.

Otro peligro, este invisible, es la contaminación en las grandes ciudades, que combinada con el calor del verano crea una atmósfera agobiante. Personalmente recomiendo permanecer el mínimo tiempo posible en la capital, Teherán. Por lo demás, la sociedad iraní enseña al viajero que hay alternativas muy válidas al modo de vida occidental.

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